
El cada vez más reducido mundo del blues está de luto. La muerte de Gary Moore, fallecido este domingo a los 58 años en un hotel de la localidad malagueña de Estepona por causas que se desconocen, supone el adiós de uno de los más famosos embajadores de un género esencial en la música popular. Guitarrista de amplias dotes, Moore formó parte de esa generación de músicos europeos que en los sesenta, en plena eclosión del rock, admiraron desde jóvenes las esencias del blues americano que cruzó el Atlántico y experimentaron sobre su base rítmica, ampliando sus horizontes estilísticos aunque desvirtuando en muchas ocasiones el espíritu de los pioneros negros.Nacido en Belfast (Irlanda del Norte), Moore era el guitarrista irlandés más conocido del mundo gracias a sus numerosas colaboraciones con grandes del blues como B. B. King o Albert Collins, dos de sus maestros.

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