

El ser humano tiende a ver el pasado como algo mejor, a idealizar tendencias que, en su momento, sólo eran eso: tendencias. Sólo la perspectiva construye los grandes mitos, da valor, o se lo quita, a los momentos históricos o nos incapacita para poder apreciar, con toda la potencialidad, el presente. En el mundo de la música, eso, se hace más fuerte que en ningún otro campo. Pero cuando escuchamos, cansados, el discurso de que los adolescentes ya no son lo que eran antes, llega Andrea Motis. Quince años, el ritmo en cada suspiro de su saxo y la voz de alguien que, ya, ama el jazz con toda la profundidad y respeto.
No viene sola. De la mano de Joan Chamorro, presenta su primer disco. Aún se hacen discos. Y se hacen así, combinando estilos, riesgos, energías, detalles. De temas conocidos como ‘Over the rainbow’ a otros que, tal vez, lo son menos, como ‘Louisiana Fairytale’. Pero la fiesta acaba con la traca final, un ‘Bli-blip' con toda la Sant Andreu Jazz Band, su familia artística.

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